Escuela de Yoga y Meditación

Hatha Yoga

La competición, las prisas y la productividad capitalizan la vida del hombre, siendo cada vez más difícil obtener tiempo para sí mismo.

Sacrificamos nuestro bienestar, vivimos con ansiedad, miedo y estrés. Nuestro cuerpo va acumulando innumerables tensiones en forma de contracturas y bloqueos musculares, alteraciones nerviosas, problemas emocionales y distintos desarreglos orgánicos. Vivimos de forma automática e inconsciente. 

La milenaria Ciencia del Yoga nos ofrece unas poderosas y sencillas prácticas que nos pueden ayudar a conseguir una actitud consciente y despierta ante la vida.  

Está en tus manos.

Yoga, tiempo para ti

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Sesiones de Hatha Yoga de 1 hora y media, 2 días por semana.

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Así se desarrolla una sesión de HATHA YOGA

  • Breve teoría relacionada con la «Ciencia del Yoga».
  • Respiración consciente y/o Pranayamas.
  • Práctica de Ásanas (posturas corporales).
  • Relajación consciente dirigida.

Basamos nuestro trabajo en 5 pilares que son: Respiración, alimentación, ejercicio, descanso y actitud mental. Estos 5 puntos confluyen prácticamente en todas las actividades que una persona realiza. Si trabajas sobre ellos y los integras progresivamente en tu vida cotidiana, conseguirás mantener ese ansiado estado de equilibrio y bienestar.

La práctica ha de ser sistemática para que surja efecto.  Es importante comprometerse con la propia Sadhana (práctica personal), pero sin crear dependencias ni sentimiento de culpabilidad cuando por circunstancias de la vida se produce la interrupción temporal.

Estos son algunos de los beneficios 

El Hatha Yoga trabaja a nivel de toda la persona en sus diferentes aspectos: físico, emocional y mental con el objetivo de conseguir:

  • Equilibrio psíquico y físico.
  • Conocer y comunicarse con el propio cuerpo.
  • Acercarse a la salud, la forma física y la línea estética.
  • Atención al cuerpo y al proceso respiratorio.
  • Obtener un nivel mental más relajado y ecuánime.
  • Familiarizarse con la energía interna y externa.
  • Mayor conciencia a la hora de realizar cualquier actividad.
  • Sintonización con el instinto natural y con la propia naturaleza.
  • Acceder a un nivel más elevado de conciencia.  

De ti depende el aprovechamiento de las múltiples posibilidades.  Es muy necesario desarrollar la paciencia, dejar las prisas a un lado.  Simplemente disfrutar con la práctica y sus beneficios. Vivir el momento con atención plena.

 

A quién va dirigida esta disciplina

Es corriente pensar que los ejercicios de yoga son de difícil ejecución, que es necesario ser poco menos que un acróbata o un fakir; sin embargo esta es una idea equivocada.

Desde una concepción yóguica, no se trata de realizar las prácticas con actitud competitiva (ni con los demás ni con uno mismo), sino que se trata de adecuarlas a las limitaciones de cada individuo.

Dicho esto, es obvio que cualquier persona es un potencial practicante de Yoga. No obstante, el Yoga tal y como lo entendemos desde la Escuela SD no es para niños; aunque si es cierto que se pueden utilizar ciertas técnicas que les van a beneficiar en su desarrollo a nivel físico, emocional y mental para convertirse en adultos más equilibrados y seguros de si mismos.  Es aquí donde comienza la verdadera práctica de Yoga.

Los grupos de trabajo en la escuela suelen estar formados por personas de diferentes edades y condiciones.  Aunque se practique en grupo, se trata de un trabajo individual de introspección que depende de la ACTITUD.  Tu progreso se irá dando en la medida en que mantengas un trabajo constante y profundices en la práctica, siguiendo las pautas que el profesor te irá dando.

Las cosas sencillas se
transmiten con sencillez.

 Madhava